Santa Teresita del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

1 de octubre de 2026

Lecturas de la Misa

La Iglesia celebra a santa Teresa del Niño Jesús —la joven carmelita de Lisieux conocida como «la florecita», doctora de la Iglesia y patrona de las misiones, que enseñó el «caminito» de la confianza y el amor y murió a los veinticuatro años—. Las lecturas feriales continúan el Libro de Job, y hoy su angustia se abre a la esperanza. En la primera lectura (Job 19,21-27), aun mientras suplica «¡Apiádense de mí... porque me ha herido la mano de Dios!», Job exclama: «yo sé que mi Redentor vive... y con mi propia carne veré a Dios». El Salmo 27 responde con valor: «yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes... espera en el Señor y sé fuerte». En el Evangelio (Lucas 10,1-12), Jesús envía a los setenta y dos por delante de él —«la cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos»— como ovejas en medio de lobos, sin llevar nada, para llevar la paz a cada casa y anunciar que «el Reino de Dios está cerca».

Primera Lectura

Libro de Job 19:21-27

¡Apiádense, apiádense de mí, amigos míos, porque me ha herido la mano de Dios! ¿Por qué ustedes me persiguen como Dios y no terminan de saciarse con mi carne? ¡Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce; si con un punzón de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre! Porque yo sé que mi Redentor vive y que él, el último, se alzará sobre el polvo Y después que me arranquen esta piel, yo, con mi propia carne, veré a Dios. Sí, yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño. ¡Mi corazón se deshace en mi pecho!

Salmo Responsorial

Salmo 27(26):7-8a,8b-9abc,13-14

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme! Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro” no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda. Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.

Evangelio

Evangelio según San Lucas 10:1-12

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'." Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: '¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

Lecturas proporcionadas por Evangelizo. Textos bíblicos usados con permiso.

Metanoia

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