San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
30 de septiembre de 2026
Lecturas de la Misa
La Iglesia celebra a san Jerónimo —presbítero, biblista y doctor de la Iglesia— que consagró su vida al estudio de la Escritura y tradujo la Biblia al latín. Las lecturas feriales continúan el Libro de Job. En la primera lectura (Job 9,1-16), Job responde a sus amigos ante un Dios de poder abrumador —que «arranca las montañas», «manda al sol que deje de brillar» y «crea la Osa Mayor y el Orión»— y confiesa que ningún mortal podría tener razón contra él ni hacerse oír: «pasa junto a mí, y yo no lo veo». El Salmo 88, el más oscuro del salterio, clama desde las tinieblas: «¿Por qué me ocultas tu rostro?». En el Evangelio (Lucas 9,57-62), Jesús pone ante quienes quieren seguirlo el precio del Reino: «el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza», y «el que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios».
Primera Lectura
Libro de Job 9:1-12,14-16
Job respondió a sus amigos, diciendo:
Sí, yo sé muy bien que es así: ¿cómo un mortal podría tener razón contra Dios?
Si alguien quisiera disputar con él, no podría responderle ni una vez entre mil.
Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo?
El arranca las montañas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor.
El remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas.
El manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas.
El solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.
El crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur.
El hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
El pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo.
Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace?
¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a él!
Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa.
Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.
Salmo Responsorial
Salmo 88(87):10bc-11,12-13,14-15
Yo te invoco, Señor, todo el día,
con las manos tendidas hacia ti.
¿Acaso haces prodigios por los muertos,
o se alzan los difuntos para darte gracias?
¿Se proclama tu amor en el sepulcro,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas,
o tu justicia en la tierra del olvido?
Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro?
Evangelio
Evangelio según San Lucas 9:57-62
Mientras Jesús y sus discípulos iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".
Lecturas proporcionadas por Evangelizo. Textos bíblicos usados con permiso.

Metanoia
Un compañero diario silencioso que toma las lecturas de la Misa de hoy y las refleja a través de lo que realmente estás viviendo.