Santos Cosme y Damián, mártires

26 de septiembre de 2026

Lecturas de la Misa

La Iglesia recuerda a los santos Cosme y Damián, hermanos gemelos y médicos que, según la tradición, curaban a los enfermos sin aceptar jamás pago alguno y entregaron su vida como mártires. Las lecturas del día hablan del breve trecho de una vida y de la muerte del cuerpo. En la primera lectura (Eclesiastés 11,9-12,8), Cohélet exhorta: «Alégrate, muchacho, mientras eres joven... pero acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días penosos», y pinta el gran poema del deterioro del cuerpo, hasta que «el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio». El Salmo 90 ora: «Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría». En el Evangelio (Lucas 9,43b-45), en la cumbre de la admiración de la gente, Jesús dice: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres» —pero ellos no entendían, y temían interrogarlo.

Primera Lectura

Libro de Eclesiastés 11:9-10,12:1-8

Alégrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu corazón y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamará a juicio. Aparta de tu corazón la tristeza y aleja de tu carne el dolor, porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días penosos y vengan los años en los que dirás: "No encuentro en ellos ningún placer"; antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes cargadas de lluvia. En aquel día temblarán los guardianes de la casa y se encorvarán los hombres vigorosos; se detendrán las moledoras, que ya serán pocas, y se oscurecerán las que miran por las ventanas; se cerrarán las puertas de la calle, mientras declina el ruido del molino; cesará el canto de los pájaros y enmudecerán las que entonan canciones. Entonces se temerán las cuestas empinadas y los terrores acecharán por el camino. El almendro estará florecido, se pondrá pesada la langosta y la alcaparra perderá su eficacia. Porque el hombre se va a su morada eterna, mientras las plañideras rondan por la calle. Sí, acuérdate de él antes que se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de oro, antes que se haga pedazos el cántaro en la fuente y se rompa la cuerda del aljibe; antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio. ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Nada más que vanidad!

Salmo Responsorial

Salmo 90(89):3-4,5-6,12-13,14,17

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos.

Evangelio

Evangelio según San Lucas 9:43b-45

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: "Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres". Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.

Lecturas proporcionadas por Evangelizo. Textos bíblicos usados con permiso.

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Un compañero diario silencioso que toma las lecturas de la Misa de hoy y las refleja a través de lo que realmente estás viviendo.