San Mateo, apóstol y evangelista

21 de septiembre de 2026

Lecturas de la Misa

La fiesta de san Mateo —recaudador, apóstol y evangelista— celebra la llamada de un discípulo improbable y la misericordia que alcanza a los pecadores. En la primera lectura (Efesios 4,1-7.11-13), Pablo urge a la Iglesia a vivir en unidad —«un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo»— y a usar los variados dones que Cristo da, incluidos los «evangelistas», «para la edificación del cuerpo de Cristo». El Salmo 19 canta que «el cielo proclama la gloria de Dios». En el Evangelio (Mateo 9,9-13), Jesús ve a Mateo en el mostrador de los impuestos, le dice «Sígueme», y el recaudador se levanta y lo sigue; comiendo con pecadores, Jesús responde a los fariseos escandalizados: «Misericordia quiero, no sacrificios. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

Primera Lectura

Carta de San Pablo a los Efesios 4:1-7,11-13

Hermanos: Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos. Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido. El comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

Salmo Responsorial

Salmo 19(18):2-3,4-5

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Allí puso una carpa para el sol

Evangelio

Evangelio según San Mateo 9:9-13

Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?". Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Lecturas proporcionadas por Evangelizo. Textos bíblicos usados con permiso.

Metanoia

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Un compañero diario silencioso que toma las lecturas de la Misa de hoy y las refleja a través de lo que realmente estás viviendo.