Exaltación de la Santa Cruz
14 de septiembre de 2026
Lecturas de la Misa
Fiesta del Señor que levanta en alto la Cruz como árbol de la vida. La primera lectura (Números 21,4b-9) narra la serpiente de bronce: cuando las serpientes abrasadoras plagaron al pueblo que se quejaba en el desierto, Dios mandó a Moisés montar una serpiente de bronce sobre un asta, y todo el que, mordido, la miraba, vivía. En el Evangelio (Juan 3,13-17), Jesús entrega a Nicodemo la clave de su propia muerte —«Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre»— y dice el Evangelio en miniatura: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito». La fiesta recuerda el hallazgo de la Vera Cruz y la dedicación de la basílica del Gólgota, y alza la Cruz para que los mordidos y moribundos la miren, y vivan.
Primera Lectura
Libro de los Números 21:4b-9
En el camino, el pueblo perdió la paciencia
y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!".
Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.
El pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moisés intercedió por el pueblo,
y el Señor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado".
Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.
Salmo Responsorial
Salmo 78(77):1-2,34-35,36-37,38
Pueblo mío, escucha mi enseñanza,
presta atención a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema,
a revelar enigmas del pasado.
Cuando los hacía morir, lo buscaban
y se volvían a él ansiosamente:
recordaban que Dios era su Roca,
y el Altísimo, su libertador.
Pero lo elogiaban de labios para afuera
y mentían con sus lenguas;
su corazón no era sincero con él
y no eran fieles a su alianza.
El Señor, que es compasivo,
los perdonaba en lugar de exterminarlos;
una y otra vez reprimió su enojo
y no dio rienda suelta a su furor.
Evangelio
Evangelio según San Juan 3:13-17
Jesús dijo a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto,
para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
Lecturas proporcionadas por Evangelizo. Textos bíblicos usados con permiso.

Metanoia
Un compañero diario silencioso que toma las lecturas de la Misa de hoy y las refleja a través de lo que realmente estás viviendo.