San Ignacio de Loyola, presbítero

31 de julio de 2026

Lecturas de la Misa

El Tiempo Ordinario continúa, y la Iglesia honra a San Ignacio de Loyola — el soldado cuya vida fue trastocada por una bala de cañón y una larga convalecencia, que llegó a fundar la Compañía de Jesús y a enseñar al mundo a buscar "la mayor gloria de Dios". Las lecturas convienen a un hombre que conoció el rechazo por causa de Dios: a Jeremías lo prenden y amenazan de muerte por predicar en el Templo, y al propio Jesús lo desprecian en su pueblo, "un profeta... sin honor... en su tierra".

Primera Lectura

Libro de Jeremías 26:1-9

Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta palabra a Jeremías, de parte del Señor: «Así habla el Señor: "Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola. Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones. Tú les dirás: Así habla el Señor: Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que yo les propuse; si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que yo les envío incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado, entonces yo trataré a esta Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra."» Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor. Y apenas Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: «¡Vas a morir! Porque has profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será arrasada y quedará deshabitada.» Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la Casa del Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 69(68):5,8-10,14

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado! Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad.

Evangelio

Evangelio según San Mateo 13:54-58

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. "¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?". Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia". Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Lecturas proporcionadas por Evangelizo. Textos bíblicos usados con permiso.

Metanoia

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Un compañero diario silencioso que toma las lecturas de la Misa de hoy y las refleja a través de lo que realmente estás viviendo.